Artífices de la Victoria

María de Bellido. La valentía de una heroína.

bellidoLa heroína de Bailén nace el 28 de enero de 1755 en la población jienense de Porcuna con el nombre de María Inés Juliana Bellido Vallejo en el seno de una familia humilde compuesta por nueve hermanos. Allí conoció a un joven natural y vecino de Bailén, cuyo nombre era Luis Domingo Cobo Muela con quien contrajo matrimonio. Una vez casados establecieron su domicilio en la calle Las Eras de nuestro municipio, hoy conocida como calle Sebastián Elcano.

La proeza por la que pasará a formar parte de nuestra historia comienza a fraguarse el 18 de julio de 1808 con las escaramuzas que anuncian el comienzo de un trascendental acontecimiento. “La Culiancha”, apodo con el que será bautizada por sus profusas caderas, cuenta en aquel momento con 53 años, y al igual que el resto de vecinos de la villa de Bailén tomarían parte activa en la batalla. Los hombres se unieron directamente a las tropas; los ancianos prestaron servicios de avituallamiento y sanidad, y los niños y mujeres contribuyeron con el elemento que se hacía más necesario en el campo de batalla, el agua.

Entre todas aquellas valientes mujeres, nuestra protagonista entrará en escena cuando dirigiéndose directamente al General Reding, le ofreció agua, y justo en el momento en que elevaba la vasija, una bala rompió el cantarillo. La mujer no se inmutó. Recogió el tiesto donde había quedado un poco de agua, y lo ofreció al General, que alabó su labor y ofreció premiarla.

Este temple y valor, y la acción que realizó en riesgo de su vida, en pleno combate y en lugar más abatido por la artillería enemiga, hizo de nuestra paisana una heroína popular.

Lo más curioso de este hecho fue que, tras la victoria de las tropas españolas, aquella mujer pasó al más completo olvido. Tanto es así que se creyó que este personaje era producto de la imaginación popular, o la creación de unos vencedores que necesitaban héroes para resaltar sus victorias.

MARIA BELLIDO-4Todo esto se acrecentará con el hecho de que durante un tiempo se confundirá a María Inés Juliana con su hermana María Paula Bellido. Tras algunas investigaciones a través de las inscripciones de nacimiento de cada una de ellas, nos lleva a comprender que ésta última no pudo ser, pues había nacido en 1743 y en el año que tienen lugar la batalla contaría con 65 años, edad avanzada para poder desempeñar los menesteres que la llevarían a la fama; y máxime en aquellos tiempos, en que personas con esa edad eran prácticamente ancianos.

María Bellido estará predestinada a convertirse en leyenda como suele ocurrir con los grandes mitos de la historia, ya que morirá tan sólo ocho eses después de aquel acontecimiento, concretamente el 7 de marzo de 1809.

En definitiva, leyenda o realidad, Bailén recuerda a su heroína local como ha demostrado el paso del tiempo y queda plasmado en actos como el que tuvo lugar en 1862 cuando la Reina Isabel II en su visita a la Ciudad de Bailén durante su viaje por Andalucía, las autoridades de la localidad obsequian a su Majestad con un estuche de palo de santo, que contenía una bandeja de plata y filigrana y un cantarito de plata dorado a fuego, que sujetaba entre hojas de laurel una bala de metralla. El diputado provincial y poeta de aquel lugar don Francisco Rentero, al hacer el ofrecimiento, hizo a su Majestad una breve reseña del recuerdo histórico que encerraba el símbolo que ofrecía. Relató una historia detallada del hecho realizado por María Bellido. La bala que entregaba era la que partiendo de las filas francesas rompió el cántaro de la heroína y que se conservó durante muchos años por María Josefa Malpesa, sobrina de nuestro personaje, a cambio de la cual recibió ésta, una pensión vitalicia de la Casa Real.

Bailén rinde tributo a la heroica mujer, manteniendo además vivo su recuerdo. Primero, dedicándole una calle, donde según la tradición vivió y falleció la protagonista de esta pequeña historia. Aún se conserva un recuerdo muy singular del primer Centenario de la Batalla de Bailén, la lápida que se colocó en la fachada del inmueble que había constituido su domicilio con esta inscripción: "Los obreros de Bailén a María Bellido, prototipo del valor y caridad en el centenario de su heroica hazaña: 19 de julio de 1808-1908". En la Plaza del General Castaños, se conserva una fuente monumental coronada por una femenina estatua de estilo neoclásico, regalo prometido por la reina Isabel II cuando su visita de 1862. Aunque esta estatua simboliza la "España Victoriosa", el pueblo de Bailén siempre la ha identificado como María Bellido y manteniendo su sentir tradicional ya nada ni nadie puede hacer cambiar de que este monumento es la representación de nuestra popular heroína.

 

General San Martín

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El militar argentino José Francisco de San Martín, descendiente de familia militar, se trasladó a España son sus padres a la edad de 5 años, donde empezó su carrera militar. Luchó en el Norte de África y combatió las fuerzas Napoleónicas, participando en la Batalla de Bailén. Sus cuyas campañas fueron decisivas para las independencias de la Argentina, Chile y Perú. 

El “Padre de la Patria” como se le reconocerá en Argentina, José de San Martín Matorras nace el 25 de febrero de 1778 en Uruguay, concretamente en el pueblo de Yapeyú. Su padre que había nacido en España fue teniente gobernador y su madre era sobrina de un conquistador del Chaco.

En 1786 se traslada con sus padres donde ingresa en el Seminario de Nobles de Madrid. Tres años después iniciará su carrera militar en el regimiento de Murcia. Lucha en la campaña de África combatiendo en Melilla y Orán y en 1797 es ascendido a subteniente por sus acciones frente a los franceses en los Pirineos.

Durante el período que sigue, lucha en diferentes acciones en el sur de España, en Gibraltar y Cádiz, con el grado de capitán 2º de infantería ligera.

En 1808 San Martín es ascendido por la Junta de Gobierno al cargo de ayudante 1º del regimiento de Voluntarios de Campo Mayor. Distinguido por sus acciones contra los franceses, llega luego a ser capitán del regimiento de Borbón.

Se destaca en la Batalla de Bailén, ascendiendo a teniente coronel y condecorado con na medalla de oro. Continuará luchando contra los franceses en el ejército de los aliados: España, Portugal e Inglaterra. Combate a las órdenes del general Beresford en la batalla de Albuera. Conoce a Lord Macduff, noble escocés, que lo introduce a las logias secretas que complotaban por la independencia de América del Sur. Por su intermedio obtuvo un pasaporte para viajar a Inglaterra, donde se encontró en 1811 con compatriotas de América española: Alvear, Zapiola, Andrés Bello, Tomás Guido, entre otros. Todos formaban parte de una logia que había fundado el "Precursor", Miranda, quien, junto con Bolivar, ya luchaba en América por la independencia de Venezuela.

En enero de 1812, San Martín se embarca hacia Buenos Aires en la fragata inglesa George Canning, donde se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo (que hoy lleva su nombre), el cual logró el triunfo en el Combate de San Lorenzo.

Más tarde se le encomendó la jefatura del Ejército del Norte, en reemplazo del General Manuel Belgrano. Entonces concibió su plan de emancipación sudamericana, comprendiendo que el triunfo patriota sólo se consolidaría al eliminar los núcleos realistas en el continente.

Nombrado gobernador de Cuyo, con sede en la ciudad de Mendoza puso en marcha su proyecto: tras organizar al Ejército de los Andes cruzó con el mismo la cordillera del mismo nombre y lideró la liberación de Chile, en las batallas de Chacabuco y Maipú. Utilizando a una flota organizada en Chile, atacó el centro del poder español en Sudamérica, la ciudad de Lima, declarando la independencia del Perú en 1821. Poco después se encontró en Guayaquil con Simón Bolívar, y tras una breve entrevista le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú. San Martín partió hacia Europa, donde fallece el 17 de agosto de 1850.

 

General Reading

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Gobernador de Málaga (1806-1808), Teodoro Reding von Biberegg fue General Suizo al servicio de España, principal artífice de la victoria del ejército español contra el francés en la Batalla de Bailén de 1808 ante las tropas de Napoleón, dirigidas por el General Dupont, y héroe de la Gerra de Rosellón.

Teodoro Reding von Biberegg nace el 5 de julio de 1755 en Suiza. En 1769 y con 14 años comienza su carrera militar en España, destacando desde aquel momento en empresas como las de Menorca (1781-1782), los Pirineos (1793-1795) o Portugal (1801).

En 1794 es nombrado Mariscal de Campo tras la acción de Irún. Ocho años mas tarde es destinado con su unidad a Málaga, pero se quedaría de guarnición con su primer batallón en Granada por encontrarse allí la Capitanía General de la Región Militar. En 1803 es nombrado miembro de la Junta de Sanidad, donde se ganará el reconocimiento del pueblo malagueño por su actuación ejemplar para paliar la epidemia de fiebre amarilla que asolaba en aquél momento a la ciudad.

El 21 de Abril de 1806, el rey Carlos IV Gobernador Militar y Corregidor Político de Málaga lo nombra Gobernador, desempeñando una gran labor del cargo en todos los aspectos, prueba de ello será la publicación del “Bando del Buen Gobierno el 19 de agosto de ese mismo año.

Año 1808, comienza la Guerra de la Independencia, Reding encabeza la Junta de Málaga y es nombrado General en Jefe de las tropas del reino de Granada y posteriormente Comandante General de la 1ª División del Ejército de Andalucía. El 19 de julio de 1808 desempeñará un papel destacado al ser el artífice de la primera derrota en campo abierto sobre las invencibles tropas napoleónicas al llevar a cabo algunos cambios sobre el Plan de Porcuna trazado por General Castaños.

Tras esto se trasladará a Cataluña y será ascendido a Capitán General. En febrero de 1809 combatirá en Valls, siendo ésta su última batalla donde sufrirá varias heridas de sable, falleciendo el 23 de abril de 1809.

Sus restos reposan actualmente en un mausoleo, la primera sepultura del Cementerio de Tarragona.

 

General Castaños

BAILEN CASTANOS

Don Javier de Castaños y Aragorri será uno de los generales más prestigiosos del ejército español en el momento del levantamiento nacional contra Napoleón. Logró derrotar al general Dupont en la batalla de Bailén el 19 de julio de 1808, convirtiéndose de este modo en el primer general europeo que lograba vencer a un ejército de Napoleón.

El 22 de abril de 1758 nace en Madrid en el seno de una familia que gozaba de gran favor en la corte de Carlos III, lo que le valió que fuese nombrado capitán de infantería a la edad de diez años. Para revalidar tal cargo honorífico, tuvo que convalidar su nombramiento estudiando en el Seminario de Nobles de Madrid. Posteriormente cursó estudios superiores en la Academia de Matemáticas de Barcelona. En 1774 se incorporó a su Regimiento de Saboya como Capitán de Granaderos. A sus 22 años en 1780 tomó parte en el bloqueo de Gibraltar, y al año siguiente, a las órdenes del duque de Crillón, participó en la reconquista de Menorca siendo ascendido a Teniente Coronel.

El verano de 1782 combate con denuedo en el frustrado cuarto sitio de Gibraltar, y cuatro años más tarde, se trasladó a Orán, donde "batalló contra la morisma" hasta que por el Tratado de septiembre de 1791 España abandonó aquel territorio que le había pertenecido desde 1509. Ulteriormente, Castaños se distinguió en la defensa de Ceuta y ascendió a coronel, obteniendo el mando del Regimiento de África, al frente del cual combatió a los franceses entre 1793 y 1795 en los Pirineos Occidentales. En su heroica defensa del Monte de San Marcial es gravemente herido, cuando una bala le penetró por debajo de la oreja, terreno de difícil acceso, al final de una cuesta muy empinada, aún para una persona en buen estado físico, pero sus hombres, alentados por la fidelidad a su jefe, resuelven ir colocándose tumbados en el suelo unos sobre los hombros de los otros y de esta forma poder alcanzar la posición del herido y de este modo poderlo bajar pasándoselo sobre sus cuerpos hasta una zona de más fácil acceso. En gratitud a esta acción, Castaños vistió el uniforme del Regimiento de África el resto de sus días. Su valentía se vería además recompensada con el ascenso a Brigadier en octubre de 1793, si bien terminó la guerra con el empleo de Mariscal de Campo, obtenido en febrero de 1795.

Finalizada la guerra por el Tratado de Basiela, a sus 37 años y con el empleo de brigadier, es desterrado a Badajoz por expresar juicios desfavorables sobre Godoy.

En agosto de 1800 contribuyó a rechazar con las tropas a su órdenes el desembarco de los ingleses en las cercanías de El Ferrol. En octubre de 1802 fue ascendido a teniente general y ocupó la Comandancia del Campo de Gibraltar y allí tuvo que desmontar dos descabellados proyectos de Godoy: apoderarse, a instigación del aventurero Domingo Badía, de varias plazas en Marruecos y con la colaboración directa del ex presidiario Juan Solano y "un contingente de reclusos del penal de Ceuta", reconquistar Gibraltar.

En 1808 Castaños estaba destinado en el Campo de Gibraltar, y desde el mes de abril mantenía contactos secretos con el gobernador británico de Gibraltar, sir Hew Dalrymple, a quien solicitó ayuda militar y económica en el caso de un conflicto abierto contra los franceses. El 26 de mayo recibió un mensaje de la Junta de Sevilla para unirse al alzamiento, cosa que hizo inmediatamente poniéndose él y a sus 9.000 hombres a la órdenes de esta la misma. La Junta le nombró general en jefe de un improvisado ejército que se encuadró e instruyó en pocas semanas con tropas regulares y voluntarias. Con este ejército logró derrotar al general Dupont en la batalla de Bailén el 19 de julio de 1808, convirtiéndose de este modo en el primer general europeo que lograba vencer a un ejército de Napoleón. A aquel triunfo contribuyeron poderosamente los generales españoles Teodoro Reding y el marqués de Coupigny, pero es preciso admitir que el plan de operaciones de tan resonante victoria fue concebido por Castaños, a quien, por otra parte, se le reprochó haberse quedado después inactivo durante tres semanas, circunstancia que facilitó la retirada hasta detrás del río Ebro de los ejércitos franceses de Valencia, Castilla La Nueva y Madrid, incluyendo al rey José Bonaparte y su corte. Pero lo cierto es que Castaños obedecía las instrucciones de la Junta de Sevilla, que no juzgaba oportuna la persecución del enemigo, porque las guarniciones de la región andaluza no estaban adecuadamente avitualladas, y "por la necesidad de permanecer en observación de los 20.000 franceses rendidos en Bailén.

Por la gran victoria lograda, Castaños recibió el empleo de Capitán General.

En 1810 se le nombró miembro del 1º Consejo de la Regencia. En 1811 se le puso al mando del V Cuerpo de Ejército, destinado en Extremadura. En 1812 se le concedió también el mando de los VI y VII Cuerpos de Ejército; estos tres cuerpos se unieron al IV Cuerpo de Ejército al final de la guerra.

Finalizada la guerra, Castaños fue nombrado Capitán General de Cataluña, desde donde reprimió el pronunciamiento liberal de Luis Lacy (1817) y firmó su sentencia de muerte. En 1820 dimitió de su cargo al llegar el Trienio Liberal (1820-23).

Terminado el denominado trienio constitucional en octubre de 1823, Castaños con la salud resentida se refugió en la residencia de su amigo el duque del Infantado, en Guadalajara, después retornó a Madrid y finalmente se instaló en Bailén, lugar de su legítima gloria.

En septiembre de 1832, al enfermar gravemente Fernando VII, Castaños fue nombrado capitán general de Castilla la Nueva y, posteriormente, cesó en aquel cargo para ocupar la presidencia del Consejo de Estado, desde donde convocó las Cortes que juraron como Princesa de Asturias a la infanta Isabel.

General Castanos ancianoEn julio de 1833, Fernando VII le otorgó el título de duque de Bailén y al fallecer el monarca el 29 de septiembre siguiente, por decisión de su testamento, fue uno de los ocho miembros del Consejo de Gobierno para asesorar a la reina regente María Cristina. Su avanzada edad -75 años en 1833- explica que durante la Primera Guerra Carlista no desempeñase cargos militares de importancia. No obstante, proclamado el Estatuto Real, de Martínez de la Rosa, Castaños ocupó el cargo de presidente del Estamento de Próceres. En 1837 se le designó senador vitalicio por Cataluña y en 1838 sucedió a Agustín Argüelles como tutor de la futura reina Isabel II y de su hermana la infanta Luisa Fernanda hasta la mayoría de edad de la primera. Un año más tarde, asumió el mando del Real Cuerpo de Alabarderos y el Gobierno francés le concedió la Legión de Honor en su grado Gran Cruz.

Al cumplir los 92 años, la reina Isabel II le confirió el título de marqués de Portugalete y falleció soltero, cubierto de gloria y honores, a los 94 años, el 29 de septiembre de 1852, diez días después del óbito de su amigo y colega el duque de Wellington. Enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid hasta 1963, año en el que sus restos mortales son trasladados solemnemente a Bailén y depositados en la Iglesia Parroquial de la Encarnación con su mausoleo original. El general Castaños descansa en la ciudad de su gloria junto a la Virgen de Zocueca, patrona de Bailén, de la que era muy devoto y a la que donó sus condecoraciones militares en 1823.

 

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